El pasado 28 de abril, el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona (COFB) organizó una nueva edición del Foro Dermoexpert “Piel sensible, la pandemia cutánea del siglo XXI”, con el patrocinio de The Lab. La formación fue impartida por Blanca Lácer, vocal de Dermofarmacia y Formulación Magistral del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Alicante (COFA), profesora del Máster de Dermofarmacia y Cosmética UMH y del Máster de Dermofarmacia y Formulación Magistral AMIR y fundadora y CEO de THE LAB. La vocal de Dermofarmacia y Productos Sanitarios del COFB, Marta Alcalde, coordinó la formación.

Los objetivos de la sesión fueron actualizar los conocimientos sobre la piel sensible, conocer las soluciones dermocosméticas existentes y recomendar las rutinas y protocolos más indicados para las pieles sensibles.
La vocal de Dermofarmacia y Productos Sanitarios del COFB, Marta Alcalde, abrió la sesión planteando diversas cuestiones clave para enmarcar una realidad cada vez más frecuente en las consultas diarias: "¿La piel sensible es realmente la pandemia del siglo XXI? ¿Qué es una piel sensible? Todo el mundo que dice tener la piel sensible, realmente la tiene?"”
"La piel sensible es realmente la pandemia cutánea del s. XXI", aseguró Blanca Llácer al inicio de su exposición. "La dificultad de la piel sensible no radica sólo en su sinonimia sino también en la evolución del concepto de piel sensible", indicó la farmacéutica. En 2017, se empezó a profundizar y definir el concepto “síndrome de piel sensible"como una enfermedad. En este sentido, algunos estudios describieron la piel sensible como una síndrome neurodermatológico, que se caracteriza por una serie de sensaciones desagradables, no siempre limitadas al rostro, a determinados estímulos como escozor, ardor, dolor, prurito o sensaciones de hormigueo. Por tanto, "la piel sensible es un reto dermatológico inmenso no sólo para los especialistas, sino también para la industria, la oficina de farmacia y para los pacientes que la padecen", aseguró Llácer. Según señaló, se trata de una patología con elevada prevalencia, una fisiopatología y una patogenia muy compleja, con una elevada dificultad de diagnóstico para los médicos, una amplia repercusión en la calidad de vida física y, por supuesto, también emocional.
La vocal de Dermofarmacia y Formulación Magistral del COFA profundizó en la etiopatogenia y la fisiopatología y las manifestaciones habituales de la piel sensible, como puede ser la disfunción de la barrera cutánea, la inflamación, la hiperreactividad vascular, las alteraciones neurosensoriales, la respuesta inmunitaria, las alteraciones en la dermobiota o el estrés y la ansiedad.
Clasificación e ingredientes clave para las pieles sensibles
A continuación, Llácer va clasificar la piel sensible en dos categorías principales: la primaria, referente al síndrome de la piel sensible, y la secundaria, que hace referencia a la piel sensibilizada. Asimismo, mencionó los activos cosméticos y las rutinas inadecuadas que hay que evitar, tratamientos médico estéticos, las enfermedades sistémicas y los tratamientos farmacológicos (especialmente en pacientes diabéticos, polimedicados, oncológicos o con enfermedades autoinmunes como el lupus).

En cuanto a los ingredientes clave para las pieles sensibles, la farmacéutica los diferenció según aquellos que son para la recuperación de función barrera, hidratantes, antiinflamatorios y calmantes, posbióticos y prebióticos, antioxidantes, los que estimulan la síntesis de colágeno y elastina y los renovadores y transformadores.
Rutinas cosméticas y protocolos de recomendación para pieles sensibles
En relación con la rutina cosmética, Llácer remarcó la importancia de preservar la función barrera cutánea y de la implementación de la doble limpieza. Sin embargo, diferenció entre la rutina de día, que debe centrarse en inhibir los radicales libres, frenar la oxidación, disminuir la inflamación y proteger; y, en cambio, la rutina de noche, que tiene como objetivo reparar y regenerar.
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