La evidencia científica confirma que las farmacias aportan mayor salud, cohesión y sostenibilidad a los sistemas sanitarios

  • El impacto clínico de la red de farmacias refleja mejoras en el control de patologías como la hipertensión arterial, la diabetes, el asma o la EPOC

Más salud, mayor cohesión social y mayor sostenibilidad. Es el resultado de incorporar en la red de farmacias (22.000 en España atendidas por cerca de 55.000 farmacéuticos) a las estrategias para mejorar la efectividad en los sistemas sanitarios. Éstas son algunas de las conclusiones del primero Informe Infarma, titulado "El valor social de la red de farmacias", realizado por la Fundación Weber, y presentado este martes en Infarma 2026 (Congreso Europeo de Oficina de Farmacia y el Salón de Medicamentos y Parafarmacia).

Entre sus principales datos señala que la red de farmacias mejora el control y seguimiento de las patologías crónicas como la diabetes, la hipertensión y el asma y la EPOC. También se confirma que la intervención de los farmacéuticos es decisiva para un mejor cumplimiento farmacoterapéutico en patologías como, por ejemplo, las cardiovasculares, donde la evidencia plasma subidas en la adherencia del 39 al 62%.

El trabajo, promovido por los Colegios de Farmacéuticos de Madrid y Barcelona y CloserStil, organizadores de Infarma, revisa experiencias desarrolladas tanto en España como en otros países con el objetivo de ofrecer una visión realista basada en la evidencia científica publicada desde 2012 sobre el valor clínico, social y económico de la red de farmacias. El objetivo es evaluar la aportación de los servicios farmacéuticos para hacer frente a los grandes desafíos sociosanitarios de la actualidad, como envejecimiento, cronicidad, polimedicación, soledad no deseada.

Mejor atención a la cronicidad y mayor adherencia terapéutica

La evidencia analizada muestra mejoras en resultados de salud especialmente en programas relacionados con el seguimiento de pacientes crónicos, el soporte a la adherencia terapéutica, la prevención y la detección precoz de enfermedades.

Entre los efectos documentados se encuentran mejoras en el control de la presión arterial (con incrementos que pasan del 52,9 % al 71,3 %) y otras patologías crónicas como la diabetes, el asma y la EPOC. También se constata el aumento de la adherencia terapéutica en patologías como el asma (del 55 al 85 %) y la diabetes (del 72 al 91 %).

Asimismo, el informe destaca la evidencia recogida en materia de prevención y detección precoz de enfermedades. En el caso de infecciones como VIH, la participación de la farmacia en programas de prevención y detección precoz permite aflorar más de un 10 % de nuevos diagnósticos; en cese tabáquico, la intervención de los farmacéuticos duplica el éxito en el abandono del tabaquismo, y en vacunación, la incorporación de las farmacias comunitarias mejora la cobertura vacunal antigripal del 57 al 80 %, según la evidencia científica publicada en los países donde se cuenta con esta farmacia.

Más cohesión social y calidad de vida para personas vulnerables

Las intervenciones documentadas también evidencian un impacto social destacable, especialmente en la mejora de la calidad de vida de colectivos como las personas mayores, los pacientes crónicos y polimedicados, las personas en situación de soledad y con patologías mentales y las víctimas de violencia de género. De hecho, el documento señala que la atención farmacéutica permite ganar hasta un 8,3 % en calidad de vida y podría subir hasta el 15 % si se impulsaran más servicios farmacéuticos.

En materia de cohesión social y acceso a servicios sanitarios destaca especialmente el papel de las farmacias rurales, que son un elemento imprescindible en entornos donde existe menor disponibilidad médica y donde el valor de la farmacia aumenta en programas de salud pública.

Impacto en el PIB y ahorros para el sistema sanitario

Desde el punto de vista económico, el informe concluye que determinados servicios farmacéuticos comunitarios generan valor para el sistema sanitario al reducir hospitalizaciones evitables, mejorar el uso de medicamentos y reforzar las actividades de prevención.

La evidencia internacional analizada sitúa el impacto económico agregado de estos servicios entre el 0,04% y el 0,38% del producto interior bruto (PIB) en países con sistemas sanitarios comparables.

En España, una mayor participación de las farmacias podría aportar un ahorro entre 600 y 5.700 millones de euros anuales en función de los servicios farmacéuticos que se impulsen. Sin embargo, el informe subraya que todos estos beneficios dependen en gran medida del diseño y la implantación de las iniciativas. Los resultados son más consistentes al tratarse de servicios profesionales estructurados, evaluables e integrados en los circuitos asistenciales del sistema sanitario.

Ante estas evidencias, el documento propone un decálogo de recomendaciones dirigidas a reforzar también la colaboración de la red de farmacias con el resto de los profesionales sanitarios y niveles asistenciales. Estas recomendaciones van desde avanzar hacia una mayor integración funcional y sistemática de la farmacia comunitaria en los circuitos asistenciales del sistema sanitario hasta integrar de manera progresiva las actividades de prevención y detección precoz desarrolladas desde la farmacia comunitaria en las estrategias de salud pública, pasando por la priorización de los servicios farmacéuticos comunitarios en resultados en ámbitos eficiencia.

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