- Expertos analizan en Infarma el impacto de los servicios profesionales farmacéuticos a nivel nacional e internacional y reclaman una apuesta decidida por su desarrollo

La farmacia comunitaria vive un momento de transición silenciosa. No por una ruptura con su modelo tradicional, sino por la evidencia creciente de que, en el contexto sanitario actual, marcado por retos como el envejecimiento, la cronicidad y la polimedicación, dispensar medicamentos ya no es suficiente para cubrir todas las necesidades de los pacientes y de los propios sistemas sanitarios.
Ésta fue la idea central de la mesa coloquio “Nuevos servicios farmacéuticos: cuando dispensar ya no es suficiente”, celebrada en el marco deInfarma Madrid 2026, donde expertos farmacéuticos analizaron, desde la experiencia nacional e internacional, cómo puede evolucionar la farmacia hacia un modelo más asistencial y qué puede aportar esa evolución.
Esta transición se justifica ante la contundencia de algunos datos: hasta el 50% de los eventos adversos después del alta hospitalaria se pueden evitar y el 92% están relacionados con medicamentos. Un dato que pone el foco en todo lo que ocurre después de la dispensación.
“Es un buen momento para preguntarnos si estamos dando al paciente únicamente lo que espera o si podemos acompañarle mejor en el uso de sus medicamentos”, señaló Emilio García Jiménez, farmacéutico comunitario en Granada.
De la dispensación al acompañamiento: ejemplos que ya están en marcha
Lejos de planteamientos teóricos, la sesión puso sobre la mesa experiencias concretas que ya están redefiniendo el papel de la farmacia.
En la Comunidad de Madrid, ya se están impulsando servicios vinculados a la mejora de la adherencia terapéutica en pacientes polimedicados y en riesgo de soledad no deseada a través de los sistemas personalizados de dosificación (SPD), así como una mayor implicación en materia de salud pública, con la incorporación de las farmacias a programas como Prevecolón para la distribución de kits de detección precoz del cáncer colorrectal (más de 160.000 kits entregados desde diciembre).
En Andalucía, la dispensación excepcional permite dar respuesta a situaciones en las que el paciente necesita acceso urgente a su tratamiento crónico sin tener que esperar a pasar por circuitos asistenciales más complejos, mostrando la capacidad de la farmacia para actuar con agilidad, criterio profesional y en comunicación con los médicos. En este sentido, se ha habilitado dentro del módulo de receta electrónica un canal de comunicación directo y específico con el médico para informar, desde la farmacia comunitaria, de los posibles Problemas Relacionados con los Medicamentos (PRM) que presenta el paciente, como duplicidades de tratamientos, cambios de posología o efectos secundarios, entre otros.
Fuera de España, el salto es aún más visible. En regiones como Alberta (Canadá), los farmacéuticos prescriben en determinadas situaciones, realizan revisiones completas de la medicación, atienden a enfermedades menores o llevan a cabo pruebas para la detección precoz de infecciones, todo ello con modelos de remuneración definidos. En otros países como Reino Unido o Noruega también existen servicios remunerados dirigidos a resolver en las farmacias problemas de salud leves o mejorar el uso de los medicamentos para reducir también la presión sobre otros niveles asistenciales.
"Hoy ya no se discute la importancia de los servicios farmacéuticos. El reto es dar el siguiente paso: pasar de la retórica a los hechos, más allá de proyectos puntuales, con la convicción necesaria para generar evidencia científica sólida de que apoye su valor y permita traducirlo en decisiones que impulsen estos servicios como parte de la respuesta a los grandes retos sanitarios", de Farmacéuticos de Madrid.
Una red accesible con margen de crecimiento
Con miles de farmacias distribuidas por todo el territorio y un alto nivel de accesibilidad, la red farmacéutica española tiene capacidad para desempeñar un papel más activo en ámbitos como la adherencia a los tratamientos, la detección precoz o la educación sanitaria.
La experiencia reciente lo avala. Desde su implicación en campañas de vacunación hasta iniciativas de seguimiento de pacientes, la farmacia ha demostrado que puede contribuir de forma directa a mejorar los resultados en salud.
“El valor de la farmacia no reside sólo en el medicamento, sino en todo lo que ocurre en torno a su uso: aquí es donde debemos marcar la diferencia”, destacó Jaime Acosta, farmacéutico comunitario en Madrid, quien también destacó el papel que los farmacéuticos pueden desempeñar en materias como la vacunación: "Hay 57 países donde se vacuna en las farmacias y España es una excepción entre los países más desarrollados, por lo que todavía hay mucho camino por correr".
Evolucionar sin perder la esencia
Más allá de los ejemplos y datos, la sesión dejó una idea clara: la evolución del modelo no consiste en sustituir el servicio de dispensación, sino en ampliarlo y enriquecerlo. “El valor no está en el medicamento, sino en el conocimiento que el farmacéutico puede aplicar para mejorar su uso y ofrecer servicios adicionales que contribuyan a prevenir, hacer un mejor seguimiento y reducir la presión sobre otros niveles asistenciales”, señaló García.
En un entorno marcado por la cronicidad, el envejecimiento y la irrupción de nuevas tecnologías -incluida la inteligencia artificial en la gestión sanitaria-, la farmacia tiene ante sí una oportunidad para reforzar su papel como agente de salud cercano, accesible y resolutivo.
Pero esta oportunidad exige avanzar porque, como se apuntó durante el encuentro, la clave no está sólo en lo que la farmacia ya hace bien, sino en su capacidad para seguir dando respuesta a un paciente que cada vez necesita más acompañamiento y un trato humano que aporte un valor diferencial frente a la eficiencia de los servicios clínicos realizados por inteligencia artificial.


