- Durante la mesa de debate 'La voz del paciente en la oficina de farmacia', celebrada en Infarma Madrid 2026, varios representantes de pacientes han profundizado en qué significa realmente vivir con una enfermedad, cómo debería evolucionar la atención hacia un modelo más humano y qué esperan los pacientes de un actor tan cercano como es la farmacia

El paciente precisa una atención “próxima e individualizada”; una atención “que humanice”; una atención que “lo mire a los ojos, le diga por su nombre y escuche atentamente todo lo que éste debe explicar"Esta fue una de las grandes conclusiones que se desprendieron de la mesa de debate La voz del paciente en la oficina de farmacia, celebrada este miércoles en Infarma Madrid 2026, moderada por Alicia Moro, coordinadora de la Estrategia de Pacientes y vocal de No Ejercientes en funciones del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), y en la que intervinieron Pilar Laguna, patrón y directora de Comunicación de la Asociación Visual TEAF (Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal); África Luca de Tena, presidenta de la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA); Juan Manuel Ortiz, presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados y Cardiovasculares (AMAC), y Pilar Martínez Gimeno, presidenta de honor de la Asociación Diabetes Madrid (ADM).
En este foro, representantes de pacientes profundizaron en qué significa realmente vivir con una enfermedad, en cómo debería evolucionar la atención sanitaria hacia un modelo más humano y qué esperan de un actor tan cercano como la farmacia. "El objetivo de esta sesión es dar voz a los pacientes, conocer qué nos deben explicar y profundizar en sus necesidades para así mejorar la atención y, con ello, el sistema sanitario. Cuando hablamos de enfermedades, hablamos de tratamiento y protocolos; pero detrás hay una historia que contar y queremos conocerla", afirmó Alicia Moro.
Para Pilar Laguna, la asistencia sanitaria tiene en la humanización su piedra angular: "Necesitamos una atención que te mire a los ojos y que te pregunte cómo estás. Una atención en la que, junto con el rigor y la profesionalidad, haya contacto y escucha activa". Asimismo, incidió en la necesidad de tener una “visión 360º” en la que el farmacéutico, a través de la formación y la información, ayude a visibilizar la enfermedad, eliminar estigmas asociados e impulsar la prevención. “En todo esto, desempeña un papel muy relevante”, afirmó.
África Luca de Tena, por su parte, destacó que la comunicación, el contacto y la empatía son esenciales en la asistencia al paciente, ya que ayudan al manejo de la enfermedad ya empoderar al paciente para que tenga voz. "El sistema sanitario no entiende el carácter de impredictibilidad de la enfermedad. Nuestra patología no tiene un manejo sencillo y la respuesta es muy heterogénea", señaló la presidenta de la AADA, que valoró tras ello "el ingrediente añadido de familiaridad y proximidad" que ofrece el farmacéutico para contribuir a generar un estrecho vínculo de confianza con el paciente. A esto añadió la importancia "de decir al paciente por su nombre" para evitar que la atención se deshumanice y "deje atrás todo lo que rodea" a la persona.
En esta línea, Juan Manuel Ortíz incidió en que "hay que humanizar el trato con el paciente" conociendo lo que rodea tanto a él como a su enfermedad, y señaló que "nunca debe olvidarse que el paciente tiene un nombre propio por el que hay que dirigirse a él" para fomentar la empatía y la humanización de la atención: "Hay que empoderar al paciente, darle voz, escuchar todo lo que debe explicar y acompañarle. Decirle por su nombre acerca mucho". Junto a ello, resaltó que es necesario “cuidar al cuidador”, destacando su figura y el importante papel que desempeña.
Pilar Martínez Gimeno, durante su intervención, remarcó la importancia de las organizaciones de pacientes como “primer peldaño para el acompañamiento del paciente y de su entorno familiar”, y también para la “defensa de sus derechos”. Por eso, pidió a los profesionales sanitarios que "prescriban asociaciones" para mostrar al paciente que no está solo y lo mucho que pueden ayudarle. “El paciente tiene una identidad que va mucho más allá de su enfermedad y, entre todos, debemos cooperar para resaltar esto y eliminar etiquetas”, concluyó.


