El 17 de febrero, el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB) organizó una nueva edición de la formación “Insulinas y dispositivos de administración”, con el patrocinio de Novo Nordisk. La sesión fue impartida por Cristina Lucas Fernández, farmacéutica comunitaria experta en atención farmacéutica, farmacia asistencial y fundadora de Farmaval, y fue coordinada y moderada por Anna Heredia, jefe del Departamento de Formación y Relaciones Institucionales.

Los objetivos de la conferencia, dirigida a farmacéuticos/as de Farmacia Comunitaria y de Atención Primaria, fueron obtenida una visión actualizada de las insulinas disponibles y del manejo de los diferentes dispositivos, saber las características de los diferentes dispositivos, cómo funcionan y cómo hacer un uso correcto, adquirir seguridad y confianza para lograr una atención farmacéutica de calidad y saber intervenir adecuadamente y dar valor a cada dispensación.
Tipo de pacientes y planes de actuación
Cristina Lucas Fernández recordó la importancia de que el farmacéutico conozca “cómo se manipulan los distintos dispositivos de insulina, en qué ocasiones se requiere y confeccionar un plan de actuación en concreto para poner en marcha en el mostrador de la farmacia. La población se debe beneficiar de los conocimientos que tienen los farmacéuticos, y en el campo de la insulina también”.

En cuanto a los diferentes tipos de pacientes que pueden entrar en la farmacia buscando insulina, la farmacéutica comunitaria los dividió según su situación: “uno de los más frecuentes es el paciente diabético de tipo 1, pacientes con la hemoglobina muy alta que directamente necesitan insulina, otros que no les ha funcionado antidiabéticos orales y necesitan pincharse como última opción, mujeres embarazadas y personas con descomposiciones hiperglucémicas agudas”.
Frente a esta gran variedad de pacientes que requieren insulina “se demuestra que existe un amplio abanico de personas no diabéticas, pero que acaban requiriendo esa ayuda. Debido a esto, es importante tener en cuenta el algoritmo de prescripción de diabetes, puesto que nunca es la primera opción excepto en casos muy concretos”.
Conservación y técnicas de inyección
Con relación a la conservación de insulinas, recordó que “si no están iniciadas, deben estar en el frigorífico entre 2ºC y 8ºC. Las que ya estén abiertas, la temperatura ambiente puede ser hasta 28ºC hasta un máximo de 4 a 8 semanas. Además, no se pueden congelar.” En cuanto a las técnicas de inyección, la fase previa fue descrita por Fernández, recordando que “en la suspensión de la pluma se debe voltear el dispositivo por evitar partículas en suspensión y enrollar las palmas de las manos 20 veces. Por último, se debe sacar la pluma nueva del frigorífico y dejarla a temperatura ambiente”.
La formación finalizó con un taller práctico donde se mostraron diferentes dispositivos de insulina, cómo usarlos de forma correcta, la su administración de dosis y en qué zonas de punción debían utilizarse para evitar lipohipertrofia o lipoatrofia.
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